EFECTOS EMOCIONALES EN COVID-19. ORIENTACIÓN Y TERAPIA BREVE.

Parte I

Las emociones forman parte inherente del ser humano. Nuestro Sistema Nervioso Central nos capacita para actuar en función de estimulación tanto interna como externa al nuestro cuerpo. En líneas generales denominamos conducta a toda acción originada en el organismo. Diferenciamos términos como reacción y acción en la medida que en el primer caso se observa la presencia de un estímulo que marca de manera causal la aparición de la conducta, esto no ocurre de una forma tan determinante en el segundo y de hecho algunos teóricos la denominan “conducta voluntaria”. De cualquier forma lo que queda claro es que tanto las primeras como las segundas están sometidas a condiciones de aprendizaje.

Son diversos los paradigmas que investigan y teorizan sobre los paradigmas de aprendizaje, en la actualidad el denominado Modelo Cognitivo Conductual es el más reconocido en el escenario de la Psicología Científica y entiende que la conducta humana puede ser manifiesta (observable directamente) o encubierta (no observable directamente) y esta última hace referencia a lo que algunos denominan ” procesos mentales” y en este escrito nos referiremos a los mismos como “cogniciones” y abarcan todos los procesos conscientes al individuo, como son los pensamientos, los recuerdos, las imágenes, las fantasías, las creencias. La denominada percepción hace referencia a la interpretación subjetiva que se le da a cualquier efecto sensorial.

Sirva todo lo señalado para tener claro entonces que al hablar de emoción se hace referencia al conjunto de reacciones y acciones que de manera espontánea emite un individuo en consecuencia a determinada vivencia que es percibida como agradable o desagradable.

Todas las personas estamos en la capacidad fisiológica de responder emocionalmente y se habla de la presencia de 4 emociones primarias que son la alegría, el miedo, la rabia y la tristeza. A partir de ellas y en la medida que en la persona van avanzando los procesos de maduración neurológica y el aprendizaje socio ambiental, las emociones señaladas van ampliando su estilo de aparición e igualmente van dando lugar a estados afectivos más amplios en procesos cognitivos y duraderos en el tiempo que se denominan sentimientos (el amor y el odio son los dos extremos representativos) Como se ha comentado las emociones primarias están en todos nosotros y su expresión básica se aprecia desde muy tempranas edades, no obstante en la medida en que va transcurriendo la existencia de una persona y sus procesos relacionales se hacen más complejos, el aprendizaje cognitivo conductual no siempre es el más idóneo y conducente al mantenimiento de la salud integral, por el contrario, la aparición de psicopatologías pudiesen generar las llamadas “alteraciones emocionales” las cuales conducen a comportamientos disruptivos en cuanto son propiciadores de reforzar negativamente disturbios en el equilibrio biológico, psicológico y social afectando la salud e incluso aparición de trastornos importantes.

La alegría pasa a manifestaciones La alegría pasa a manifestaciones eufóricas sin sentido, la rabia se expresa con una agresividad y violencia marcada, el miedo se presenta en permanencia de estados ansiosos y la tristeza conduce a melancolías marcadas y depresiones. 3 Si bien es cierto que hay patologías que cursan con predisposición constitucional, es decir genética, situaciones ambientales de amplio impacto traumático en lo que a procesos cognitivos y conductuales se refiere son también conducentes a alteraciones emocionales. Nuestra actualidad con la situación de pandemia que ha asolado al planeta en su globalidad es sin duda el hecho de mayor relevancia.

PARTE II

La Psicología Cognitivo- Conductual ha abordado todo lo referente a como el valor de credibilidad otorgado a determinada interpretación perceptual tiene una marcada influencia en la magnitud de una respuesta emocional y las conductas subyacentes. De igual manera podemos afirmar como en la medida en que se instaura un cierto hábito, este va a reforzar las cogniciones relacionadas.

La inmensa mayoría de las personas que integramos las sociedades de todo el planeta estamos en proceso de comportarnos de una manera diametralmente diferente como hemos hecho a lo largo de nuestra existencia. Estamos desde hace varias semanas recluidos en nuestras casas como forma exclusiva de prevenir un peligro real, Covid-19, hacia el cual hasta el presente no hemos encontrado el recurso para enfrentarlo, por ende debemos emitir la conducta de evitación lo más adaptativa posible.

En principio una conducta que pretende evitar una situación implica cognitivamente dar credibilidad de peligro a el estímulo, viral en este caso, así pues es absolutamente fisiológico que la emoción denominada miedo sea la esperada y por tanto el mantener una cierta dosis de ansiedad es conveniente como medida de precaución.

El problema está en que si el tiempo transcurre, el peligro permanece, se pierden gratificaciones e incluso, más allá del confinamiento se tiene información del agravamiento y fallecimiento de otras personas, la dosis de 4 ansiedad puede hacerse más alta y permanente en el tiempo con aparición de cogniciones de desgracia, indefensión, catastrofización, desesperanza y ello altera la adaptabilidad del comportamiento y por consiguiente la salud integral con posible aparición de patologías.

Todos los expertos en salud psicológica tienden a coincidir en que muy probablemente están y tienden a incrementarse ciertos desórdenes. Veamos los más relevantes.

1. Trastornos por Ansiedad.

Es el área de mayor impacto y podemos referirnos a alteraciones calificadas como fobias, por ejemplo mucho miedo a ser infectados por otros, salir de la casa, evadir contacto físico. El trastorno por ansiedad obsesivo compulsivo tiene cierta similitud pero no se centra tanto en evitación pura sino en generar conductas rirualísticas de supuesto control, por ejemplo, estar en permanente limpieza y desinfección ante cualquier mínima situación de infección que siempre va a estar en mis procesos cognitivos (pensamientos, imágenes)

2. Síndrome de desconexión emocional.

Implica un escape total de toda la situación que me rodea. Es una especie de ” nada me importa ni me interesa”. Suele observarse en el llamado Síndrome Postraumáticos. Obviamente esta desconexión emocional va a generar conductualmente conflictos con allegados por la pérdida de empatía y fuerte aislamiento. Se ha observado por ejemplo en militares cuando han regresado de un prolongado y traumático período de guerra.

3. Alteraciones en el estado de ánimo.

Lamentablemente las consecuencias de toda esta situación de pandemia no ha sido solamente en el cambio de nuestro estilo habitual de vida, han habido y hay pérdidas importantes tales como fallecimiento de familiares o gente cercana, secuelas en la salud, pérdidas económicas, distanciamiento con 5 seres queridos, cancelación de planes y proyectos, despidos de trabajos, quiebre de algunas empresas. La base psicológica de una depresión es la percepción de pérdida irreparable y esto en casos como los mencionados pueden ser hechos.

4. Irritabilidad y agresividad.

Mucho se ha dicho y se está diciendo acerca del origen de esta situación y de la forma como los diferentes países por medio de sus gobiernos están manejando la crisis. A veces las informaciones son confusas y en la confusión se achacan culpas y responsabilidades. La percepción de injusticia es la base de la reacción emocional calificada como rabia. Cuando esta cognición de asumir que por culpas de otros uno se encuentra en situación de alto disconfort y peligro, las conductas de enfrentamiento pueden generalizarse al perderse tolerancia hacia errores de los demás, por más allegados que sean, caso de pareja, familiares, relaciones laborales.

5. Consumo de sustancias psicotrópicas.

Cuando se ha estado o se está por un tiempo prolongado bajo un control punitivo, así sea justificado, puede ocurrir que la persona recurra a un escape no adaptativo por medio de sustancias legales o no que permita tranquilizar por al menos un rato. La posibilidad de generar hábito entra en aprendizaje más allá del posible efecto adictivo de la sustancia, por otro lado si el sistema cognitivo se orienta hacia la indefensión, la persona se plantea una especie de ” no me importa si me muero si al final no tengo salida”. Un ejemplo gráfico está en la famosa película de Nicolás Cage titulada Leaving Las Vegas.

Posiblemente aparezcan otros cuadros clínicos además de los mencionados o síntomas que se desprendan de estos. Esperemos sean los 6 menos posibles. En la parte 3 se diserta respecto al rol del profesional de la salud, específicamente de la salud psicológica.

PARTE III

Al hacer referencia a la atención de la salud se han establecido tres grandes líneas de acción:

  • Preventiva
  • Curativa
  • Rehabilitativa.

Estas líneas se mantienen, por supuesto, en lo referente a la psicológica que incluye lo referente a procesos de racionalidad cognitiva, estabilidad emocional y comportamientos operativos.

El basamento teórico CIPPSV tiene como piedra angular lo que el Dr. Fernando Bianco ha denominado ” variante fisiológica”. De acuerdo a ella la fisiología humana permite un rango de respuesta y conducta el cual puede ir acorde con los lineamientos de aprendizaje que una determinada sociedad sustentada en muchos casos en raíces culturales ha establecido o por el contrario no estar sujeta a ellos.

Lo relevante en esta postura es el sostenimiento de elementos tanto biológicos como de aprendizaje social que se hacen presente en el establecimiento de la salud del individuo y que en oportunidades le llevan desde un parámetro cognitivo, cuando fisiología y aprendizaje sociocultural no son coincidentes a tomar decisiones de actuación.

En este abordaje de salud integral que se viene sosteniendo, la función del Orientador entraría en el punto primero, el relacionado con la prevención. Un orientador en una línea cognitivo- conductual conoce la importancia que tiene el aprendizaje en todo lo relacionado a la información y formación de creencias, actitudes que disponen al sujeto a una determinada actuación, sabe igualmente como las consecuencias de determinadas conductas incrementan las mismas aunque la conducta en sí misma no sea la más adecuada y conveniente, en este sentido puede correrse el riesgo si el 7 refuerzo, positivo o negativo, se repite más allá de lo operativo de la conducta que establezca una fijación conductual, es decir, una híper discriminación de un estímulo que llega a controlar la conducta (fijación) limitando su variabilidad fisiológica.

En todo el orden de ideas que se está hablando y tomando en cuenta esta situación que se está viviendo, el orientador en salud ayuda a las personas a entender como sus procesos cognitivos pueden ser factor de alta influencia en el manejo de su repertorio emocional que motivado a las circunstancias actuales y por lo demás reales van a ser variables pero nunca incontrolables si dispone de la información adecuada para conocer de las herramientas tanto de evitación adaptativa como de enfrentamientos con recursos. Les refiero a la publicación que todos disponen titulada Línea Psicológica para tiempo de Cuarentena donde pueden encontrar material de utilidad.

Los terapeutas en una línea cognitivo- conductual son los que van a tener que asumir el abordaje de cuadros clínicos referidos en la parte II de este material y el común denominador de ellos va a estar en la presencia de esquemas cognitivos perturbadores, desajustes emocionales marcados y mantenimiento de conductas disruptivas que generan dificultades en su desenvolvimiento cotidianos.

Obviamente el rango de gravedad de estas patologías es variable al punto que puede llevar en oportunidades a la necesidad de acciones médico psiquiátricas como el uso de ciertos fármacos. No obstante limitemos en este momento al accionar terapéutico de atención breve.

1. Aceptación al relato del paciente.

Esto implica simplemente en escuchar lo que dice la persona en disposición de empatía. La idea es facilitar el desahogo emocional sin juicio ni actitud profesional de en casillamiento diagnóstico.

2. Establecimiento el “para qué” de la atención profesional.

Esto implica la concienciación de que más allá de su relato hay aspectos que no le están siendo de utilidad por el malestar que le generan. 

3. Disminución rápida de síntomas y signos propios de la ansiedad.

Esto implica aprendizaje en técnicas de respiración y relajación cuyo objetivo es simplemente tranquilizar somáticamente a fin de que la persona aprenda un primer control corporal

4. Identificación Cognitiva.

Se va a revisar con la persona, partiendo de la demostración del punto que establece. “Las cosas no nos afectan por lo que son sino por lo que pensamos de ellas” cuáles de sus cogniciones están ajustadas a la realidad de los hechos y cuales están siendo perturbadoras para el sujeto.

5. Reorganización Cognitiva.

Se establece con el paciente un proceso de confrontación donde una vez identificada la cognición irracional se vaya sustituyendo por una alternativa que aunque no se aparta de la realidad no catastrofiza la misma y de igual manera devuelve confianza a la persona.

6. Levantamiento autoestima.

La técnica del espejo puede ser una buena alternativa.

7. Búsqueda de compromiso de actuación viable.

Acordar con el sujeto y si es posible con su entorno de actuación inmediato conductas gratificantes las cuales estarán sujetas a reforzamiento positivo.

8. Prevención de recaídas.

Les propongo el material que mencioné en párrafos anteriores.

Espero sea de utilidad estas páginas a todos nuestros profesionales docentes e investigadores así como a todos los profesionales cursantes de los programas de postgrado relativas al área salud del CIPPSV.

Mi saludo cordial.

Juan José Moles. Ph.D.

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